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En la entrada del tubo de luz solar unas claraboyas situadas en la cubierta del edificio dejan pasar la luz, asegurando una perfecta estanqueidad.
Mediante una celosía se redirigen los rayos hacia el interior del tubo de luz, lo que optimiza el rendimiento en invierno.
El tubo de luz está formado por unos conductos altamente reflectantes que transportan la luz solar por su interior hasta los espacios que se desea iluminar en el interior de la vivienda.
Es recomendable que la salida inferior del tubo de luz disponga de un difusor que distribuya adecuadamente la energía lumínica que llega conducida desde el exterior tal forma que entregue máxima iluminación bajo el difusor y menor a medida que nos alejamos del mismo.
La cúpula del tubo de luz debe estar en una zona de la cubierta, que debe ser bien soleada durante la mayor parte del día, evitando sombras provocadas por árboles, muros o edificios vecinos. No es obligado que los espacios interiores a iluminar con el tubo de luz estén situados directamente debajo de la cubierta.
El resultado de la instalación de un tubo de luz son espacios luminosos y llenos de vida gracias a la luz
natural del sol, una fuente gratuita y sostenible.
Transforme completamente los lugares oscuros o sin ventanas. Grandes despachos de arquitectura, constructoras y entidades públicas han confiado en Espacio Solar instalando con éxito un tubo de luz.
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